lunes, 25 de febrero de 2013

Conducimos a grandes velocidades. A veces no hacemos caso a nuestras madres ni a nuestros padres. Algunas personas beben cuando no deben y fuman sin necesidad. A las chicas buenas les gustan los chicos malos. Los pequeños quieren ser ya mayores, no disfrutan de su infancia. Ya no se juega con muñecas ni juguetes, ahora se juega con los sentimientos. Nos avisan de peligros y los cometemos. Jugamos con fuego aunque nos digan que no lo hagamos y así pasa, que nos quemamos. Los sentimientos ya no importan, la gente ahora hace daño. Hay personas que hacen cosas que no deberían. Muchos mienten, la mayoría lo hacen. Los hay falsos, como esos billetes que se cuelan entre nosotros. Nos dicen que no hagamos algo y lo hacemos. Todos queremos vivir como si no hubiese mañana, como si hoy fuese el último día de nuestras vidas. Y lo peor es que esto es verdad. En realidad lo que más nos gusta es lo prohibido, lo que no se debe hacer, lo malo. Saber que algo está mal es lo único que necesitamos para desearlo, lo malo nos atrae, por suerte sabemos repelerlo. La tentación esta hay, te llama. Yo se que hacer para no caer en ella, esto es como un juego, blancas contra negras, me pido las blancas. Yo muevo primero. Y ahora, ahora yo voy un paso por delante.

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